Nuestro fin de semana tan especial consistió en hacer un viaje a Madrid. Más que un viaje, fue una aventura. Después de irnos en mayo de campamento a un pueblo de la provincia de León, no pensábamos que seríamos capaces de organizar un viaje tan grande como el de Madrid, pero con mucho empeño y trabajo por parte de algunas personas, se consiguió.
Totalmente preparados, nos subimos al típico y, gracias a este viaje, amado autobús Jano, con nuestro conductor Álex al volante, y nos acomodamos para enfrentar un viaje de casi seis horas de duración.
Llegamos a Madrid, nos repartimos en las diferentes habitaciones y bajamos a cenar. (Gracias por todos los detalles del cumple). Después de eso, nos fuimos a dormir, que tocaba reponer fuerzas para un ansiado y activo sábado.